Técnica: doble embrague y punta-tacón

Sábado, Abril 5, 2008 por Ricardo H. Deja tu respuesta »

Gracias a los modernos sincronismos de las cajas de cambio actuales, la técnica del doble embrague ha caído en desuso y no es estrictamente necesaria, pero si es de utilidad aprenderla bien sea por obtener más suavidad al volante o si se quiere practicar una conducción más deportiva sin hacer temeridades en las carreteras (los ‘pilotos’ a los circuitos).

El doble embrague que se realiza en las cajas de cambio manuales consiste en acelerar el motor al desembragar para reducir a una marcha más corta, con la intención de que al embragar de nuevo la velocidad de rotación del motor sea lo más próxima a la que tendría en la nueva marcha. Este proceso se denomina sincronización y también puede realizarse subiendo velocidades, pero resulta menos útil.

La técnica no es complicada, pero si requiere un poco de práctica.

Como ejemplo, si nos encontramos subiendo una cuesta en 3ª y queremos pasar a 2ª para darle más aceleración, primero pasamos a punto muerto y soltamos el embrague, le damos un toque con suavidad al acelerador para igualar las revoluciones del motor a las que tendríamos en 2ª a esa velocidad. A continuación, pisamos el nuevamente el embrague y ponemos 2ª, para finalizar acelerando de nuevo. Obviamente, todo el proceso se realiza en 1 segundo.

Si se quiere reducir rápidamente mientras se frena, hay que realizar una maniobra de punta-tacón. Esta técnica consiste en pisar el freno con la punta del pie y acelerar con el tacón (o viceversa, según el conductor), es necesaria para hacer el doble embrague cuando además se frena. Se utiliza esencialmente en la conducción deportiva para frenar en la entrada de una curva. Su finalidad es poder frenar y disminuir las marchas simultáneamente, consiguiendo un mayor efecto de frenado y una rápida aceleración a la salida de la curva. Mientras se frena con la punta del pie, utilizando el tacón se da un toque al acelerador para igualar la velocidad de giro de los ejes primario y secundario del cambio, evitando daños a los componentes mecánicos del coche.

Dependiendo del vehículo y del calzado, es posible hacerlo presionando el freno con el costado izquierdo del pie, y en el momento de pisar el embrague y poner punto muerto, se acelera con el costado derecho del mismo pie.

Generalmente, los coches deportivos tienen pedales metálicos con tacos de goma que favorecen la adherencia del calzado. Como disponen de una mayor superficie y están situados más próximos de lo normal, es más sencillo pisar ambos pedales simultáneamente con el pie derecho.

Es una maniobra que requiere práctica y se debe comenzar a baja velocidad para, con el tiempo, poder reducir al máximo. Obviamente no se deben hacer éstas prácticas en calles abiertas al tráfico, donde se pone en riesgo la seguridad de los demás y la del propio conductor.

El objetivo de este tipo de maniobras, además de utilizarse en competición, es sincronizar lo más posible las revoluciones que lleva el motor con las de la caja de cambios.

1.- Doble embrague:

Se utiliza cuando disminuimos una marcha. Por ejemplo; subiendo una cuesta el coche no puede y pasamos a una marcha menos, o simplemente reducimos para obtener mayor respuesta del motor.

Utilizamos los pedales del acelerador y el embrague. Los pasos son los siguientes:

Nos encontramos en 3ª a 3.000 rpm y pasamos a 2ª:

* Pisamos el embrague mientras dejamos de acelerar. Como una reducción cualquiera.
* Cuando pasamos la palanca de cambios por el punto muerto, soltamos el embrague.
* Damos un acelerón hasta alcanzar las revoluciones que puede tener a la misma velocidad pero con una marcha menos. En este caso hasta las 4.000 rpm.
* En este momento tenemos las revoluciones del motor y de la caja de cambios casi a la misma velocidad.
* Volvemos a apretar el embrague para insertar la marcha inferior, 2ª y aceleramos con decisión.
Esto permite que la marcha entre mucho más suave ya que el embrague no ha tenido que contrarrestar una gran diferencia de revoluciones para que los dos se pongan acordes. Ahorramos tiempo y esfuerzo mecánico.

2.- Punta-tacón:

Utilizada para apurar más la frenada de entrada a la curva. En una conducción normal, se frena suavemente, entramos en la curva y al momento de salir, como hace falta más respuesta del motor, se reduce una marcha y se sale. Sin embargo, en conducción deportiva hay que retrasar lo más posible la frenada, utilizando todos los dispositivos a nuestro alcance para poder frenar en el momento justo, trazar la curva y acelerar lo antes posible.

La idea de esta maniobra es frenar con el pedal y con el freno motor, pero teniendo en cuenta que una inserción de marcha inferior hacer sufrir mucho tanto a la caja de cambios como al motor. A primera vista parece difícil, pero los pasos básicos siguen el orden de frenar, reducir de marcha y hacer un doble embrague para no dañar la mecánica. Evidentemente, todo en cuestión de unos metros y escasos segundo (o menos); dependiendo de la curva, tenemos incluso que pasar de 5ª (180 km/h) a 1ª en sólo 20 metros.

Existen tres maneras posibles de hacer el punta-tacón:

A.- Punta: acelerador, tacón: freno
B.- Tacón: acelerador, punta: freno
C.- Costazo izquierdo: acelerador, costado derecho: freno

La tercera opción, como se mencionó anteriormente, dependerá del coche, los pedales y el propio calzado.

En el siguiente caso pasamos de 4º a 3ª utilizando la última manera descrita:

* Frenar con la parte izquierda al máximo, hasta que bajen las revoluciones del motor.
* Pisar el embrague y sacar la marcha (4ª).
* Poner punto muerto, soltar el embrague.
* Acelerar con la parte derecha del pie sin dejar de frenar, hasta conseguir las revoluciones adecuadas. Esto implica una buena forma del tobillo.
* Volver a apretar el embrague para insertar la 3ª.

Utilizando ambas maniobras en competición, es posible trazar la curva y acelerar a tope para salir a ‘negociar’ la siguiente.

Para comenzar a practicar, lo mejor es con el coche parado para dominar bien los pasos y posteriormente a baja velocidad en una zona sin trafico, hasta poder hacerlo casi instintivamente.

En la conducción normal, estas técnicas ahorraran mucho esfuerzo al motor y a la caja de cambios, lo que se traduce en una mecánica más duradera.

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