Corría el año 1923 cuando se inauguró el circuito de Terramar, a las afueras de Sitges, el primer circuito permanente de velocidad que hubo en España. El circuito era un oval espectacular, con sus peraltes casi verticales en sus curvas. Se celebraron algunas carreras importantes en aquel trazado, incluido el Gran Premio de España pero debido al lastre económico de su construcción, y lo impracticable por falta de fondos de seguir organizando competiciones, la Federación Internacional prohibió la celebración de más carreras.
En los años 30 se intentó recuperar de nuevo la actividad competitiva en el circuito, incluyendo carreras de motos del Campeonato de España, pero la lejanía del trazado respecto de los núcleos urbanos supuso un impedimento grave para los aficionados y el circuito cayó en el olvido y la dejadez por parte de las autoridades en la que hoy continúa.
