Imagínense una carrera que se celebra durante 24 horas en el viejo Nurburgring, en la sección norte del circuito (Nordschleife), con un trazado sinuoso y plagado de badenes y curvas, envuelto en el cambiante clima de la zona donde es posible que una parte del circuito esté completamente sumido en la lluvia y otra parte con la pista seca, y a estas condiciones le sumamos la posibilidad de ver competir coches de calle con un mínimo de preparación al lado de monstruos procedentes de la Le Mans Series, como son los Porsche 911GT3 RSR. Son las 24 Horas de Nurburgring.

Los méritos de ganar alli son enormes, si se pilota un coche puntero hay que sumar la dificultad del circuito con adelantar continuamente coches muchísimo más lentos, con el riesgo que supone. No permite un segundo de relajación, cualquier salida de pista un poco fuerte supone con seguridad un accidente grave, ya que el circuito está rodeado completamente por guardarrail, sin escapatorias como en los circuitos modernos.
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