
Siguiendo su filosofía, la marca de Stuttgart ha decidido aplicar pequeños cambios al GT3 RSR, preparado para competir en las categorías GT2 de resistencia. No deja de sorprender el hecho de que, mientras otras marcas siguen la misma estrategia sin mucho éxito, a Porche le sale de maravilla: pocos cambios año tras año, pero muy acertados. El 911 es la mejor prueba de que esta filosofía funciona.
El GT3 RSR recibe modificaciones en su aerodinámica, con una salida de aire sobre el capó en una posición más retrasada que deja lugar al circuito de expansión del aire acondicionado, ofrecido como opción a los equipos y que será obligatorio según el reglamento de Le Mans. El spoiler trasero tiene un nuevo anclaje con más grados de ajuste.
Con el objetivo de identificar mejor el coche en las carreras de resistencia con tramos nocturnos, los faros delanteros ahora se pueden programar para un número distinto de destellos con frecuencias variables.
Además de estas pequeñas mejoras, el RSR también ha reducido su peso gracias a unos frenos más ligeros y un nuevo sistema de cableado electrónico.
Fuente: Porsche



