Aquí está el superdeportivo más esperado, el sucesor con todos los honores del Mclaren F1!!!
El corazón de esta bestia será un v8 biturbo de 3.8 litros que rendirá 600 cv. El desarrollo del motor es específico de este modelo, pero no sabemos si ha sido encargado a algún preparador de renombre (léase Ilmor) o ha sido un desarrollo propio interno.
Desde luego, si la propia marca desarrollara sus motores se colocaría en el mismo listón que Ferrari, abarcando prestigio y mercado como para ilusionar a cualquiera.
El motor está diseñado para reducir en todo lo posible el centro de gravedad y acelera al coche de 0 a 100 en 3,5 segundos, lo que no está nada mal, aunque suponemos que se podrá mejorar esa cifra teniendo en cuenta la potencia disponible.
Y también es uno de los motores más respetuosos con el medio ambiente del planeta, ya que posee el récord de bajas emisiones en relación con su potencia.
El habitáculo es reducido y espartano como si fuera un Gt1, y lo que más destaca es su consola central. Se ha primado la ligereza por encima de todo. Su chasis lo compone una bañera central de fibra de carbono y kevlar, a donde se anclan los correspondientes subchasis.
A este conjunto se ancla la carrocería, de clara influencia con su predecesor, el Mclaren F1, aunque pulida y moldeada con el túnel de viento hasta el límite. Fondo plano, difusor, escapes superiores y alerón – aerofreno son producto de este trabajo aerodinámico.
Volviendo sobre la mecánica, la caja de cambios es de siete velocidades y doble embrague, con lo que se garantizan cambios de marcha a todo ritmo. Las levas tras el volante son push/pull, o lo que es lo mismo, igual que en los McLaren o los Ferrari de F1, si tiras de la leva derecha, metes marcha, si la empujas ocurre lo contrario. La izquierda funciona al revés. Así se soluciona el problema de tener las manos ocupadas cuando toca cambiar.
Los frenos son de composite y fundición, y se recupera una versión simplificada de aquel sistema de frenado diferenciado que usó Mclaren en sus F1 , frenando más las ruedas que estaban por el interior de la curva para ayudar al viraje. Toda una explosión de tecnología que marca un camino a seguir por los demás fabricantes de coches de alto rendimiento.
Aparte de esto, también se desempolva la tecnología de suspensión activa y se desarrolla en este coche su versión correspondiente, que interconecta los amortiguadores de manera electrónica para eliminar balanceos y torsiones indeseadas.
Sólo se fabricarán 1000 unidades en 2011, a un precio de 150.000 libras. Jeques, millonarios y poderosos inversores se harán con ellos, y seguro que en unos años, veremos a algunos subastándose a precios astronómicos en Sotebhy´s…
Como dato curioso el coche se llama igual que el monoplaza de fórmula 1 que compitió en la temporada 1997, pilotado por Mika Hakkinen y David Coulthard, aunque se le ha añadido la letra C por llevar su chasis en carbono. Casualidades y curiosidades de un coche que dejará huella.
Vía: Autoblog




































