El Ferrari 312 B3 “Spazzaneve” de 1972
La Fórmula 1, desde sus inicios, ha sufrido importantes cambios técnicos a lo largo de su historia que la han mantenido siempre en la cumbre de la ingeniería aplicada a los automóviles de competición.
Unos de esos avances importantes fue cuando a principios de los años 70, Lotus cambió la configuración de los radiadores delanteros de los monoplazas para colocarlos en los pontones laterales del coche, creando el victorioso Lotus 72. Ese avance, aparentemente una simple recolocación para equilibrar el peso, abrió un sinfín de posibilidades de diseño que cambiaría totalmente el aspecto de los coches de F1, ya que la parte delantera quedaba libre para poder aplicar una configuración aerodinámica mucho más efectiva.
En 1970, el mítico Mauro Forghieri (creador de los más impresionantes Ferrari de competición de toda la historia, como el legendario sport 330 P4), en esos años Jefe del Departamento Técnico de Competición de Ferrari, había dado en la diana con el monoplaza 312 B, gracias a este coche el éxito había vuelto a las vitrinas de la marca italiana.
La imagen plasma el avance tan importante que sufrieron los monoplazas, de la prehistoria al futuro de un solo paso
El motor que creó era un V12 a 180 grados, que tenía un muy bajo centro de gravedad, el cual colaboró en gran medida para el buen rendimiento del coche. Sin embargo, viendo la evolución técnica que Lotus estaba desarrollando en sus monoplazas, Forghieri intentó dar un paso hacia adelante que lo pusiera en cabeza de la competencia.
Así que el prestigioso ingeniero creó un nuevo coche, intentando combinar una corta distancia entre ejes, (como los Tyrrel y Lotus exitosos de la anterior temporada), con una baja colocación de todos los elementos del coche, incluido su piloto, para conseguir bajar al máximo el centro de gravedad y ganar toda la estabilidad posible.
Los radiadores se instalaron en los laterales, pero la entrada de aire para los mismos continuaba en la parte delantera, dándole un curioso aspecto. Quizás por ello se ganó el apelativo de “Spazzaneve”, por la prensa italiana, el “quitanieves”.
El avanzado prototipo fue probado ampliamente a finales de 1972 por Arturo Merzario y por Jacki Ickx en Monza y también en la recién inaugurada pista de Fiorano. Desgraciadamente, el coche nunca llegó a competir ningún Gran Premio, debido en parte a que su creador fue trasladado al Departamento Experimental de la fábrica, siendo Sandro Colombo su sucesor. Éste aplicó algunas soluciones del coche de Forghieri en un nuevo coche, pero resultó ser un diseño conservador y no demasiado exitoso.
Al año siguiente, Mauro Forghieri recuperó su cargo y adoptó en sus posteriores diseños más tecnología desarrollada para su “spazzaneve”, lo que llevó a la marca italiana a conseguir muchos más triunfos, recordemos las victorias de Clay Ragazzoni en 1974, con el 312 B3/74. Después en 1975, llegarían los exitosos monoplazas de la serie T, los 312 T, que en manos de Gilles Villeneuve harían las delicias de los aficionados.
Generalmente, los prototipos Ferrari experimentales de aquellos tiempos acababan sus días tristemente cubiertos por una lona en una esquina olvidada de la fábrica, si no los desguazaban antes, pero en este caso y sorpresivamente, el 312 B3 de Forghieri fue vendido. A lo largo de los años cambió de dueño un par de veces, antes de ser puesto a la venta nuevamente en 2002 en Suiza donde un coleccionista entusiasta se hizo con él.
En el 2006, con motivo de un encuentro de monoplazas históricos en Mónaco, todo el público quedó asombrado al ver rodar por el circuito del Principado el espectacular prototipo italiano, uno de los exponentes de la vanguardia de tecnología que siempre tuvo y tiene la categoría reina del automovilismo de competición.
Vía: Ultimatecarpage.com









Que preciosidad de coches se fabricaban en aquel momento, sin tanto apéndice aerodinámico ni chorradas… diseños limpios y funcionales, al menos en ocasiones.
que cara pondría Enzo Ferrari al ver el coche, con lo tradicionalista que era el hombre, imagino también que a eso fue debido el traslado de Forghieri, quitándole el cargo de jefe técnico…